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Unreal Engine 5 y el sueño de una noche de primavera.

Era lo que había. A mitad de los años 90, cuando lo más parecido a Internet era la película de Cortocircuito en víspera de Reyes, lo mejor que te podía pasar era que con la Hobby Consolas del mes te viniera un VHS.

Objetivo Nintendo 64

Sumergido aun en plena generación de los 16 bits, soñar siquiera con algo como Nintendo 64 era poco más que una utopía. Pero allí estaba aquella cinta de vídeo para desmentirlo.

Aun recuerdo el primer momento que la vi. A día de hoy aun puedo recitar varios de sus spots publicitarios al pie de la letra. Pero me voy a centrar en el impacto que me causo ver Mario 64.

Ver aquella cara en 3D a la que podías alargar el bigote, la boca o los ojos me parecía ciencia ficción. -Eso es imposible, no puede ser-. Me decía una y otra vez conforme rebobinaba y volvía a reproducir el vídeo.

Ese fragmento de pocos segundos fue mi salto de generación, un salto que en ninguna generación he vuelto a experimentar con tantas ganas, intriga y escepticismo.

Hasta hoy…

Sin demasiadas esperanzas entro al evento del Summer Game Fest. Los rumores anunciaban que -presuntamente- veríamos algo de PlayStation 5. Mientras me conectaba al evento las notificaciones de WhatsApp se sucedían unas tras otras así como varias llamadas. Llegué 3 minutos tarde.

No fue la espectacular demo técnica del Unreal Engine 5 lo que vi, sino la cara de aquel Super Mario 64 del vídeo de Hobby Consolas de hace más de 20 años.

La misma sensación de «esto es algo grande» me recorrió la cabeza y me erizo la piel. No era para menos, teníamos ante nosotros la primera prueba real de que el foto realismo en los videojuegos era, por fin, una realidad factible y que, de nuevo, presuntamente iba a llegar en esta generación.

 One of our goals in this next generation is to achieve photorealism on par with movie CG and real life. Epic Games

Un espectacular demo técnica corriendo en PlayStation 5 demostraba que la evolución técnica en esta generación va a llegar tarde o temprano. Tras finalizar y la consiguiente mesa redonda de expertos empecé a digerirlo y pensar más allá de lo meramente estético.

Sueño de una noche de primavera

¿Y qué pasará con el resto de aspectos tanto técnicos como jugables? Cubierta la parte meramente estética hilé una suerte de lista de deseos en los que la nueva generación debería evolucionar.

Primeramente, la IA de todo NPC que habite en el mapa. Recientemente surcando el antiguo de Assassin’s Creed Origins me veo expulsado constantemente de la inmersión de mi jugabilidad. Personajes que se apilan en las escaleras para ser pacientemente ejecutados, la magia de invisibilidad otorgada por la hierba «alta» o el comportamiento aleatorio de decenas de NPCs. El juego lucirá muy bonito pero las situaciones hilarantes no hacen otra cosa que recordarme que esto es un videojuego.

A esta nueva generación hemos de exigirle algo más que una mejora técnica en lo visual. Necesitamos que el videojuego evolucione de forma equitativa en todos sus aspectos.

Igual que la IA, podríamos recurrir a muchos más clichés jugables de esta generación. Las coberturas en los tiroteos, las misiones secundarias de recadero, el sistema de mejora de personajes por niveles, la constante batalla del bueno contra el malo… son simplemente elementos que no hacen que un videojuego, por vistoso que sea, se quede simplemente en eso, un videojuego.

Tenemos buenos ejemplos de esta generación que han hecho casi todo bien, como Red Read Redemption 2, Death Stranding, Bloodborne o God of War. Todos ellos hacen cosas muy bien que les ha permitido destacar por encima del resto. Destacar por encima del concepto de videojuego más clásico.

Eso es lo único que le pido a la next gen. Dame algo que me crea.

Publicado en Artículo Opinión