Saltar al contenido →

The Last of Us Parte II y las verdades opuestas

Tras los primeros días del lanzamiento de The Last of Us Parte II miraba los comentarios de usuarios y medios con escepticismo y mucho interés. Una parte la consideraban una oda al concepto de videojuego, mientras que otros lo tachaban de un juego notable sin más, que no se trataba de un juego divertido o entretenido.

Ambas partes tenían razón. El problema reside en que el videojuego tiene de forma inherente la obligación de ser divertido, o a ese punto hemos llegado. Si una cosa me quedó clara es que The Last of Us Parte II no era un juego que me iba a ofrecer «ese» tipo de diversión y considero que muchos jugadores se acercaron a él de forma errónea. De hecho, Naughty Dog ha sido bastante conservadora en su propuesta continuista con el fin de contentar, de alguna manera, al público más palomitero.

Pero más allá de los disparos y las zonas de infiltración que voy a obviar totalmente, voy a centrarme en el que para mí es el pilar de esta obra, la empatía. Y si no has jugado a esta maravillosa obra deja de leer porqué a partir de aquí destriparé todo la obra incluido el final.

The Last of Us™ Parte II, captura in-game

No apto para todos los públicos

Efectivamente, The Last of Us Parte II no es para nada apto para todos los públicos. Esto no lo determina la edad sino, en gran parte, la capacidad empática de cada uno de nosotros. Si sois capaces de poneros en la piel, de sentir las emociones que Ellie, Abby, Dina o Joel sienten, la obra de Naughty Dog se abre y se expande mucho más que si nos centramos únicamente en las partes de acción.

¿Y porqué tanto peso en la empatía? No nos vamos a engañar. Naughty Dog ha construido una propuesta jugable muy interesante. La IA de los enemigos es más que notable, su ambientación, el diseño de niveles y la progresión de los personajes. Todos estos elementos que constituyen la estructura jugable están al servicio del guion y sus personajes, pero no al mismo nivel de excelencia. Ya no por demérito de los mismos, sino por la excelencia de la propuesta narrativa de The Last of Us Parte II, un escalón por encima de todo lo visto a la fecha y con pocos títulos capaces de aguantarle la mirada en este aspecto.

Es en este balance entre propuesta jugable y guion, donde otros juegos presentan una distribución mucho más ajustada permitiendo que, si por un lado ignoramos el guion, el resto de elementos compensen esta diferencia. Juegos como God of War o Red Dead Redemption 2 presentan similitudes en cuanto al desarrollo de los personajes y la capacidad de empatía con los mismos. Pero a su vez ambos títulos promueven una propuesta jugable con mucho más peso como es el hack’n’ slash o el RPG.

Por contra un buen ejemplo similar a The Last of Us Parte II sería Death Stranding. De nuevo una propuesta con una narrativa, unos personajes y una ambientación excelentes pero con una propuesta jugable aparentemente simple y monótona que echó para atrás a una parte importante de la comunidad.

Dos personajes, un destino

Todo en la obra de Naughty Dog gira alrededor del binomio Ellie y Abby. Tras los acontecimientos del primer título Joel priva a la humanidad de la cura contra el cordyceps. Esa cura pasaba por sacrificar a la joven Ellie algo que no iba a consentir. Tras la masacre de Salt Lake City, vemos como la pareja llega a Jackson para cerrar la primera entrega.

Los acontecimientos no se hacen esperar y tras los primeros minutos de esta Parte II somos testigos de como Abby y el resto de compañeros dan caza a Joel y ponen fin a sus días. Lo que nosotros no sabemos es que el doctor que se debía encargar de la operación Ellie no era otro que el padre de Abby.

Sentimos el dolor y la rabia de Ellie. Odiamos a Abby con todas nuestras fuerzas. Esa mujer hecha a sí misma, segura y físicamente infranqueable se presenta como nuestro principal reto en esta aventura. Dina nos acompaña y es así como empieza un camino de redención que no acaba bien. Mucho después, nuestro binomio se encuentra tras un momento cruel. Hacemos click al mismo momento que Ellie toca fondo. Su persona, irreconocible, acepta el precio de la crueldad más irascible cuando acaba con Owen y Mel. Dolor, rabia, pena, asco. La penitencia empieza en ese momento exacto en el que somos testigos que hemos matado a Mel y su bebe no nato. Somos todo aquello que siempre hemos odiado.

The Last of Us™ Parte II, captura in-game

Tu verdad no es la Verdad, simplemente es tu verdad

Tras ese momento volvemos atrás. Dejamos a Ellie durante una buena cantidad de horas para escuchar la otra parte de la historia. Controlando a Abby vamos entendiendo sus motivaciones, sus inquietudes y sus miedos. Su camino también es un camino de venganza, incluso con muchos más motivos que los de la propia Ellie. Para Abby, Joel y compañía eran los tipos malos. Su arco cobra un ángulo más pronunciado con la entrada en la historia de Yara y Lev, los dos hermanos Serafitas que han huido de su propia comunidad y que salvan la vida a Abby en el último momento. Su relación con Owen, con Mel, Manny, Isaac plasma los cimientos de una personalidad fuerte pero justa y benevolente, que no débil y compasiva.

Nuestra misión en este camino no es otro que el propio cuidado de nuestros seres más queridos. Poco a poco la percepción de la realidad que teníamos desde el prisma de Ellie vira y se abre en un prisma repleto de contradicciones. Empezamos a ser testigos de esa «otra» verdad. Ese viraje entre el odio y el amor hacía un personaje como Abby me ha parecido magistral. Como Naughty Dog ha sido capaz de conducir los sentimientos de millones de jugadores desde una perspectiva a otra diametralmente opuestas.

Nuestros caminos se unen

Y es en ese teatro donde todo se acelera. Jesse cae fulminado, Tommy es dado por muerto. Las emociones y los sentimientos se entrelazan. Puedes sentir y casi predecir las expresiones de los personajes, los conocemos muy bien a estas alturas de la historia. Es por ello que no nos extrañamos cuando Abby perdona la vida a Dina y Ellie. En su benevolencia reside su pecado.

Tras la imposibilidad de borrar su pasado, de pasar página la ira se convierte en locura y la venganza en una obsesión. Así pone Ellie de nuevo su pie en el camino. Un pie totalmente desafortunado y que Dina se encarga de remarcarle. Este pie en el camino, sin embargo, marca la diferencia y se convierte en la pequeña ola que provocara ese tsunami final del que seremos testigos en Santa Barbara. En esta ocasión es Ellie la que salva la vida a Abby y Lev a manos de los Víboras. Y no lo hace por clemencia ni benevolencia, lo hace por venganza.

«No te dejaré marchar»

Como una lápida. Fulminante. Una Abby totalmente abatida, casi derrotada opondrá toda la resistencia necesaria para salvar a Lev y llegar con los Luciérnagas. Y es en ese punto, sin dos de sus cinco dedos que Ellie deja atrás el pasado. Hace las paces con Joel y le deja marchar para siempre. Abby marcha, sin expresar una venganza próxima. Ellie se vuelve a casa donde nadie la espera solo su guitarra.

The Last of Us™ Parte II, captura in-game

Tras las cerca de 40 horas que nos ha llevado completar The Last of Us Parte II entiendo tanto las motivaciones de Abby como las de Ellie, pero con quien más he empatizado es con el difunto Joel. Ese momento final en el que le dice a Ellie que si Dios le diese una nueva oportunidad lo volvería a hacer…

Me quedo con lo sentido, con los personajes y con ver que de nuevo que hay estudios que miran más allá de los tiros y la mera diversión. The Last of Us Parte II se aúpa como unos de los mejores juegos de esta generación y la guinda para la 4a sobremesa de Sony. Nunca es tarde, salid, explorad y vivid el Mundo. Volved en unos años y seguro entenderéis mejor lo que en 2020 Naughty Dog consiguió, traer en esta generación un juego tan redondo que incluso dudo veamos en la próxima generación.

Publicado en En perspectiva Opinión