Saltar al contenido →

Nintendo Switch y las pretensiones imposibles.

Recientemente he tenido la oportunidad de analizar dos títulos bastante interesantes. Borderlands Legendary Collection y The Outer Worlds en su versión para Nintendo Switch. Viene siendo algo bastante habitual que el ecosistema de la híbrida de Nintendo se componga de sus principales IPs como principales baluartes. Ese apartado siempre ha sido la principal propuesta de valor de la marca japonesa, y para que cambiarla, contando con Super Mario, Luigi’s Mansion, Smash Bros, Pokémon, Animal Crossing y un largo etc, que sabes que te van a cubrir la cuota de ventas. Sin embargo, Nintendo aprendió la lección la pasada generación cuando Wii U no pudo seguir con la estela triunfante de DS o la anterior Wii. En esta ocasión, si querían repetir el éxito ya no servía la fórmula de buscar lo casual sino de buscar la diversidad.

¡Thirds, venid a mi!


Y vamos si lo han conseguido. Switch cuenta con un catálogo creciente en dos direcciones. Con versiones de juegos independientes tremendamente interesantes que llegan a su plataforma en el momento del lanzamiento, así como con un buen puñado de títulos de las consolas de sobremesa que se deciden a dar el salto a esta consola híbrida.

Este es el caso que nos ocupa. La obra de Gearbox y la de Obsidian Entertainment difieren largamente al tratarse de juegos separados en el tiempo y en lo técnico. Mientras que Borderlands es un shooter looter con un marcado corte cel shading, The Outer Worlds se basa más en seguir la estela de los Fallout o de los propios Pillars of Eternity.

Y es en este ánimo de querer llegar a este maná que es la exitosa consola de Nintendo cuando muchas desarrolladoras buscan amoldar su obra a la reducida -en comparación- capacidad técnica de la Switch. Tenía muchas ganas de un buen RPG occidental y tuve la oportunidad de probar de The Outer Worlds en varias ocasiones. Era un juego al que Nintendo Switch podía ofrecer esa versatilidad de situaciones para que lo pudiese jugar tranquilamente sin el yugo del monitor o la consola de sobre mesa.


Pero cual fue mi sorpresa al encontrarme un juego casi irreconocible. Si que es cierto que jugándolo aún en el dock la cosa mejora ligeramente, ejecutado sobre la pantalla portátil de 720p la cosa no se aguanta por ningún lado. Infinidad menos de texturas, enemigos no reconocibles hasta que no estás encima de ellos son solo algunos elementos que diezman la experiencia jugable de una manera que me ha entristecido muchísimo.

Si lo comparamos con Borderlands la cosa aguanta con creces. Tanto la primera entrega como la segunda son obras relativamente antiguas por lo que Switch se siente muy cómoda con ellas, tanto en el dock como en pantalla grande. Aquí ya los problemas son otros, más relacionados a la ergonomía y la comodidad de los joy-con para esos shooters más puristas, más exactos.

¿Para cuándo Nintendo Switch Pro?

Este elemento me hace pensar en el futuro de Nintendo Switch. ¿Sólo la propia Nintendo sabe cómo sacarle el máximo provecho a su hardware? Ver cosas como Luigi’s Mansion 2 me hace pensar en un futuro brillante para la consola en el medio plazo pero títulos, ports, como el de The Outer Worlds me hace pensar que la consola necesita una revisión Turbo lo antes posible. Me imagino poder jugar este The Outer Worlds igual en una revisión de Switch como en mi propio PC y realmente me hace pensar que un ecosistema Third de Nintendo tenga un futuro. Pero, ¿para qué quieres un futuro en thirds parties si luego tienes Animal Crossing cubriéndote la cuota de ventas del trimestre?

Zapatero a tus zapatos.

Publicado en Artículo Opinión Sin categoría