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Final Fantasy VII Remake y el reinado de la nostalgia

Abrí los ojos. El Sol de la mañana empezaba a entrar por el balcón del comedor mientras me preparaba el café de la mañana. Un vistazo fugaz a Twitter y… me desconecto. He visto lo suficiente para que mi Yo de 1997 despierte de su letargo. Mi imaginación empieza a divagar mientras conducimos para la oficina. Al llegar me pongo de fondo la conferencia de Sony en segundo plano, esperando lo que temía que pasaría. Y pasó.

Vía libre al hype

Pura CGI, cierto. Ni pizca de gameplay, cierto. Ya ni hablamos de fechas, es 2015. Pero todo eso sobraba en ese momento. Final Fantasy VII Remake pasaba de ser el eterno rumor a una realidad. Palpar el retorno de Cloud, Barret, Aeris, Sephirot y compañía tardaría aún en llegar pero ahora sabíamos que finalmente el día llegaría tarde o temprano.

Con cuenta gotas las noticias se sucedían. Un avance por aquí, una imagen por allá. Pasaban los meses y los años y durante 2019 todo se aceleró y en la última edición de la Gamescom tuvimos la oportunidad de probar la famosa demo.

Ver el sistema de combate durante la Gamescom de 2019 bien valía un suspiro. No se iba a repetir lo de Final Fantasy XV

Colonia, verano de 2019, Gamescom

Las sensaciones fueron buenas y, a pesar que una demo ofrece una visión muy específica de una experiencia, empezábamos a intuir como iba a ir la cosa.

Una hora para finalizar la descarga…

Es la hora. Ha llegado el momento de volver a Migdar. Nada de flaquear, sabemos a lo que vamos y que novedades jugables incorpora este Remake. Las primeras sensaciones son torpes pero muy satisfactorias al ver que efectivamente se confirma que se ha pulido la fórmula «machaca botones» de Final Fantasy XV.

¿Pero qué es lo que nos empuja en esta aventura?, nos preguntamos una y otra vez. ¿Lo vamos a disfrutar igual que disfrutamos el original? La excelente banda sonora de este remake no empuja por la espalda a seguir.

Pero la respuesta es no. Ni el mundo es el mismo, ni la industria es la misma ni nosotros somos los mismos. Querer comparar este título con su original fue el primer error que cometimos. Todo ha cambiado y aquellas mecánicas, aquel sistema de combate, aquellos personajes y como se comportaban, todo ha quedado obsoleto. No busquemos cómo podemos hacer que este Final Fantasy VII Remake tenga el mismo impacto que el original porque aquello no se volverá a repetir. Final Fantasy VII estuvo en el lugar adecuado en el momento adecuado y eso le ha encumbrado a ser considerado el mejor videojuego de todos los tiempos.

Pero la respuesta es no. Ni el mundo es el mismo, ni la industria es la misma ni nosotros somos los mismos. Querer comparar este título con su original fue el primer error que cometimos.

El reinado de la nostalgia

Un RPG que cuenta con sus altibajos y con el que, necesariamente, no soy objetivo. No lo soy porqué tengo la influencia de esa nostalgia desmedida que comenté hace unos días. No lo soy porqué disfruté este juego en varias ocasiones y una de ellas con mi Aeris particular. Porqué coincidió con una etapa de descubrimiento para la industria, donde no había limites ni malos hábitos. No lo soy porqué a pesar de que este RPG no sea perfecto me ha permitido ver, palpar, el grandioso poder que tiene la nostalgia.

23 años separan a ambos personajes. Un cambio que bien ejemplifica la evolución del propio videojuego como medio.

Eso no quita que SquareEnix haya realizado un trabajo soberbio en este remake, eso no se admite a duda. El apartado artístico, las nuevas propuestas narrativas para alargar la vida útil del título así como el sistema de combate mejorado deja un RPG más que correcto. La espectacularidad de sus combates compensa los altibajos jugables y narrativos que encontraremos sobre todo a mitad del juego. Sobre lo de las entregas, podrá resultar más o menos molesto para muchos. En mi caso lo prefiero así, esto nos permite alargar la experiencia y soñar con ver que será posible en PlayStation 5.

Y tras los créditos…

Al final, y tras los créditos, me he vuelto a sentar en el sofá. He aplaudido y disfrutado los últimos momentos de esta primera entrega. Me he emocionado y disfrutado durante muchos momentos pero, nada ha sido como fue. Y no tenía que serlo.

La conclusión a la que llego es que aquellos buenos recuerdos, aquella nostalgia, no la imprimía el título original, la imprimía mi momento, nuestro momento. Cloud, Aeris, Tifa, Barret y compañía eran los invitados a la fiesta, pero ellos no eran la fiesta.

Publicado en A examen