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Animal Crossing: New Horizons y tu voraz impaciencia, capitalista!

Con la verdad por delante y os pido disculpas por adelantado. Animal Crossing ha sacado lo mejor y lo peor de mí. No es culpa de la obra de Nintendo, ellos se han limitado a hacer su trabajo y, sinceramente, en eso han cumplido. Echemos un vistazo a esta «dark side of the moon«.

Todo parecía preparado para la ocasión. El gran buque insignia de Nintendo para esta primera mitad de año, llegaba arropado en una constante campaña de marketing. Combinaci´ón perfecta que complementaría a los fans de la saga que esperaban con extrema ansiedad una nueva entrega troncal desde los ya lejanos días de New Leaf. Lo que Nintendo no contaba es con la contra-paradoja de una pandemia Mundial.

Tener que quedarnos en casa mientras empezábamos una nueva vida.

Ahora empieza mi nueva vida

¡Maravilloso! Por fin somos los colonizadores de una nueva isla. New Horizons te insufla directamente oxitocina en cantidades industriales. Quieres abrazarlo todo. Des de un punto de vista técnico, el juego reúne todos los ingredientes por y para los fans de la saga. De nuevo, y siguiendo la norma de todas sus IP’s, Nintendo ha conseguido desarrollar un nuevo videojuego de probeta. Una obra perfecta en ejecución, en desarrollo y en objetivo. No falla y darse cuenta ha sido tan sencillo como abrir los ojos.

Continúa siendo habitual, dos meses después de su lanzamiento, encontrarte con que entre un 80% y un 100% de tu lista de amigos de Switch esté jugando íntegramente a esta obra. Incluso con el tiempo, puedes acabar adivinando sus patrones, cuando juegan. La cotidianidad es una de las virtudes de New Horizons, su velocidad.

New Horizons te insufla directamente oxitocina en cantidades industriales. Quieres abrazarlo todo.

En tiempos donde todo se resume en loot, shooters, royales e insulsos mundos abiertos, Nintendo planta ante nuestras narices una obra cotidiana. Saludar a los vecinos, regar las plantas, o simplemente sentarte a «tomar la fresca». Todo desprende un ambiente edulcorado y el diseño del juego permite centrarse en disfrutar de esos momentos por encima del resto.

¡Pero aquí hemos venido a hablar de pasta!

El viejo Tom Nook… nada sería igual sin la figura de este mapache japonés. Recientemente los seguidores de Games Tribune lo galardonaban como el adalid y vencedor del bando del mal, esa introducción es más que suficiente.

Tengo profundo respeto por Tom Nook, él va de cara. Te plantea la realidad con frialdad pero con una sonrisa en la cara, sin tapujos. -Me encanta tu compañía pero me debes pasta. -Este batido de moras es riquísimo, pero acabas de ampliar tu hipoteca, me debes pasta. – ¿No hace una mañana preciosa para…que me pagues lo que me debes?.

Impasible, amado y odiado, ese es Tom Nook.

Tom Nook está aquí para recordarte cómo funciona el Mundo. No nos engañemos, es tal cual, por mucho que nos duela, o no.

-Me encanta tu compañía pero me debes pasta. -Este batido de moras es riquísimo, pero acabas de ampliar tu hipoteca, me debes pasta.

A Tom Nook le gusta esto

No he llegado a ninguna conclusión clara de porqué Nintendo incluyó a un personaje como Tom Nook ya desde los tiempos de Nintendo 64. Observando la franquicia en perspectiva casi todo orbita alrededor de él, incluso más que sobre nuestro propio avatar.

El insaciable capitalismo

Y por ello, por todo ello, New Horizons es una obra dura y cruda, el particular Dark Souls de Nintendo, tenía que decirlo. Tras ese arco iris de terciopelo que nos arropa, mientras regamos las flores o hablamos con los vecinos, el auténtico meta juego sigue una vía opuesta.

Recolecta, crea, transacciona y enriquécete. Ahorra, paga la hipoteca y pide otro préstamo. ¿Os suena? Este bucle casi infinito es un buen ejemplo del lo que realmente trata New Horizons y todo Animal Crossing. Técnicamente el objetivo de esta entrega es conseguir las cinco estrellas, cierto, pero para ello el capital ha de circular y deberás invertir fuerte en tu isla.

A partir de aquí los caminos se separan. Muchos jugadores deciden tomar una senda más austera, más tranquila. Lo que hace a Animal Crossing una franquicia única y tan amada por los jugadores es que cada entrega es un reflejo fehaciente de TU personalidad. Mientras que en la mayoría de juegos asumes un rol, aquí tanto tu avatar como la isla en sí misma son un reflejo de nosotros mismos.

Y aquí es cuando me uní al lado oscuro.

Y vi llegar a Juliana, la vendedora de nabos que todos los domingos por la mañana nos visita. -¡Vaya! He comprado los nabos a 70 bayas y los he vendido a 120 bayas.

Ese reporte de beneficios tras mi inversión me invitó a planear toda una estrategia alrededor de los domingos por la mañana. Ahorraba lo suficiente durante la semana para comprar los suficientes nabos para maximizar mi inversión. Ya todo se resumía en eso, era mi fiel reflejo.

Las transacciones de nabos nublaron mi vista. Toda la jugabilidad se centraba en maximizar la inversión semanal. Había perdido el norte.

Cuál fue mi sorpresa al ver que realmente no estoy solo. Internet está repleto de vídeos y recetas para convertirte en el Lobo de Wall Street de los nabos. Empecé a interesarme y visitar otras islas. Aterricé en Turnip Exchange para analizar el mejor momento para vender mis nabos semanales y fue así como me hice inmensamente rico.

Miles de jugadores se amontonaban en las colas de las islas. En Twitter las islas con DODO codes publicos se llenaban en cuestión de milésimas de segundos. Y en la mencionada Turnip Exchange podías hacer cola durante horas -literalmente- a la espera de tu turno para poder entrar y vender tu mercancía.

Pero lo que me hizo volver a poner los pies en la Tierra fue la desagradable sensación de trading entre jugadores. Animal Crossing siempre ha sido un lugar dulce, capitalista, pero dulce. Una barrera me impedía visitar la isla de un jugador random. Era el propio jugador, vestido de policía, el que te imponía el arancel, la expresión más física del capitalismo . Si quería vender mis nabos en su isla tenía que pagar un peaje. Chico, la vida la mueve el dinero.

-¡Suéltalos o largo!

Mi última transacción, me bajo del carro.

Vuelvo a mi isla con los bolsillos llenos pero con un bofetón de realidad. A pesar de los esfuerzos de Nintendo por ofrecernos una experiencia dulce, amable y tranquila, nosotros, los jugadores, nos esforzamos por deformarla. Distorsionar la realidad con esa ansiedad competitiva, recolectora y maximizadora. El videojuego como tal a muerto.

Me vuelvo a mi isla, regaré mis plantas y escribiré cartas a los vecinos. No renovaré mi online, ningún servicio online. Cada vez disfruto más de los juegos en compañía de un reducido número de jugadores. El resto de la comunidad es tóxica, excesivamente tóxica, y no pienso invertir ni un segundo de mi tiempo en alimentar este monstruo.

Pero a ti Tom Nook, personaje que me representa, siempre te querré.

Publicado en En perspectiva